28 octubre 2010
Celebración del día de la «castañada»
en la Residencia de San José en Barcelona
Llegó por fin el día ventiocho de octubre señalado este año para celebrar en nuestra residencia la tradicional «castañada».
Después, de un largo mes de preparativos a cargo de los residentes que acuden cada día a los talleres ocupacionales, dirigidos por Cristina, la educadora Social y la hermana Oliva como colaboradora. Era bonito como ver con que ilusión se vive aquí la llegada de esta celebración tan típica de Cataluña, ya sabían que esta año se iba a hacer la representación del cuento de «Caperucita Roja» aunque era una sorpresa quienes iban a ser sus interpretes. Y que después iban a asistir todos juntos a una merienda-cena en la que no faltarían los boniatos, las castañas y los riquísimos panellés.
Pues ya en el pórtico de esta fiesta junto a los últimos preparativos, era un ir y venir de carritos y andadores pues había que trasladar a los residentes al salón de actos. En el Hall de la entrada no se cabía, además muchos familiares los acompañaban esa tarde. La entrada se hizo esperar y con ello la tensión por la sorpresa que nos esperaba. ¡Por fin, se abrió la puerta! y ya dentro, nos aguardaba todo un decorado que cubría el salón, un bosque lleno de árboles, pájaros y ardillas con una música de fondo junto al trinar de los pájaros. Ya todos acomodados hizo su aparición la presentadora de la obra que nos desglosó hermosamente las características de un teatro en dialogo abierto con todos los asistentes lo que hizo la presentación más amena y cercana pues quién así lo presentaba era la esposa de un hijo de nuestra querida residente Primitiva Peral .
Se abre el telón y aparecen los personajes del cuento ¿quienes los representaban? Caperucita, Rosa Reye, Auxiliar; la abuelita, Isabel Sile; el lobo, Jesús el hijo de Primitiva Peral y la castañera, Pilar Fortea (los más disfrazados) el resto más residentes, personal y voluntarios que por las fotos los conocerán. Todos contribuyeron a hacer una magnifica representación y a pasar una tarde llena de alegría y fraternidad. Muchas gracias a todos los que lo han hecho posible y que Dios les bendiga y los anime a seguir trabajando con ilusión por esta noble causa de agradar a nuestros ancianos con sus familias y cuidadores.
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