Recordamos los símbolos que nos acompañaran este tiempo: la oración, dejar lo que nos estorba para ser buenos y ser amigos de los más necesitados y, sobre todo, nos comprometimos a dejar fuera de nuestro corazón aquellas cosas que nos impiden ser felices y no amar y respetar a los demás. Para eso, quemamos aquellas actitudes que no nos gustan de nosotros para que, por el fuego, se convirtieran en ceniza y desaparecieran de nuestro interior.
Le pedimos a Jesús que nos diera fuerzas y valentía para ser sus amigos y que con el beso que nos daba hoy en la frente (el símbolo de la ceniza) nos recordara cada día que no nos queremos apartar de su camino.
¡Feliz y Santa Cuaresma!
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