La fiesta se respiraba. Un cartel gigante, flores, macetas, velas… y Chema con el equipo de música ¡No era para menos! Éramos una pieza del gran puzzle de la Iglesia que ese 11 de octubre celebraba su Fe.
Los compañeros mayores nos explicaron el Logo: La barca de la Iglesia, que aunque surcando a veces fuerte oleaje está fuertemente amarrada a su mástil: Jesús, que se hace presente a través de la Palabra y nos ilumina y fortalece en la Eucaristía.
Antes de nada, hicimos sitio a la Virgen de nuestro Cole. Ella, la primera peregrina de la fe, nos abría el camino para este Encuentro con Cristo. Recordamos nuestro bautismo entre cantos, sabiéndonos parte de la gran familia de la Iglesia.
Los más pequeños, con su Parábola gigante, magníficamente coloreada, nos ayudaron a comprender y guardar en el corazón las palabras de Jesús. Luego, todos quisimos expresar nuestra fe: un velón representaba a cada curso, y todos a la vez, proclamamos el Credo. Una copia de él está desde ese día en cada una de las clases.
Porque creer no es fácil y menos vivir lo que creemos, acudimos a Jesús Eucaristía. El sacerdote, acompañado de chicos y chicas de Primaria vestidos de blanco y con lámparas encendidas, nos trajeron a Jesús vivo y presente en la Eucaristía. Todo el Cole se inclino ante Él, y un silencio inusual se hizo inevitable. Resultó inolvidable sentir que Jesús bendecía nuestro Colegio. ¡Dios nos ha bendecido para que nosotros seamos una bendición para los que nos rodean!
La entrañable intervención del sacerdote, el coro del Colegio y la testimonial compañía de muchos padres, hicieron que nuestra Celebración cobrara todo su sentido.
Desde ese día el Logo adherido a los muros de nuestro Colegio nos anima a profundizar, agradecer, celebrar y testimoniar la fe que hemos recibido y será luz y fuerza en el camino de la Felicidad, la asignatura más importante en nuestro Cole.
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