MARÍA, MADRE BUENA, MÍRANOS
Hoy hemos terminado el Mes de Mayo con una entrañable celebración, en la que cada taller le ha regalado a la Virgen un ramo de flores y un corazón, como muestra de amor sincero. En esos corazones hechos con tanta ternura estaban los nuestros para que ella, como madre, nos acoja en el nido de sus manos, nos cuide y vaya remodelando nuestra vida para que nos abramos a los demás como las flores, pues la flor más sencilla sale del corazón.
Cada día, la hemos recordado y le hemos ofrecido la flor de una buena acción y hoy hemos querido hacerlo todos juntos en el patio, en el marco del Año de la Misericordia, pidiéndole que nos dé un corazón tan bueno y generoso como el suyo para querer mucho a Jesús y a los demás.
Todos cantaban con alegría cada canción, pero cuando llegó “María, mírame”, el cielo de Tiana nos regaló la luz del sol; en esa luz estaba la mirada de María, de esa Madre que los cuida y los quiere porque en su corazón sólo hay amor.
Que ella los bendiga, los lleve hasta Jesús y nos haga aprender de ellos la bondad, el agradecimiento y la generosidad.
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