Comenzamos la Cuaresma y un año más nos reunimos en torno a la mesa del altar manifestando nuestra fe en Jesús y pidiéndole cambie nuestro corazón de piedra en un corazón de carne. Los mayores participamos en la Eucaristía en la que el Padre nos estimuló a vivir el ayuno, la oración y la limosna desde una actitud de intimidad y silencio.
Los más pequeños del colegio también tuvieron sus celebraciones en las que, a su manera, conocieron el significado de la Cuaresma, de la ceniza y la necesidad de ser mejores y portarse bien cada día para que nuestro corazón esté limpio y reluciente cuando llegue la Pascua.
Con estos buenos deseos todos juntos comenzamos nuestro camino hacia la Pascua.
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