La Imagen de Jesús Misericordioso presidió nuestra celebración de Cuaresma. Su rostro reflejaba cuanto el P. Miquel nos decía sobre el Padre bueno, que con Misericordia infinita nos espera, nos acoge y abraza.
Celebramos su Perdón y con Él, el regalo de su Gracia que llenaba nuestro corazón de alegría e ilusión para continuar nuestro camino hacia la Pascua.
En los siguientes días, en pequeño grupo, se invitó a nuestros alumnos a acercarse a la Imagen y con confianza depositar en su Corazón Misericordioso sus necesidades, sus problemas, sus deseos de ser mejor y su cariño; se acercaban a Él y poniendo su mano en el Corazón de Jesús y su mirada en la mirada del Maestro bueno, rezaban en silencio, con devoción.
Que Jesús nos bendiga y nos conceda la certeza de contar siempre con su Misericordia a lo largo de nuestra vida.
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