Dios te salve María,
del Rocío señora…,
Dios te salve María,
todo el pueblo te adora,
y repite a porfía,
como tu no hay otra igual.
Dios te salve María,
manantial de dulzura,
a tus pies noche y día,
te venimos a rezar.
Dios te salve María,
un rosal de hermosura,
eres tú, madre mía,
de pureza virginal.
Olé, olé, olé, olé,
al Rocío yo quiero volver,
a rezarle a la Virgen con fe
con un...
Sí, al Rocío, yo quiero volver, a rezarle a la Virgen con fe. Este es el eco que se oye, que queremos volver al Rocío.
El día 13 de abril, muy tempranito, desde distintos puntos de Andalucía partieron autobuses hacia el Rocío. Era la peregrinación de los Colegios de Andalucía para avanzar por el camino de la fe, con María nuestra Madre del Rocío.
Ya durante el recorrido a todos nos salió de manera espontánea el bendecir al Señor por la maravilla de paisaje que estábamos contemplando; distintas tonalidades de verde que nos invitaban a la esperanza; la variedad de florecillas que salpicaban los campos por todos lados; el trino de los pájaros…, parece que todo estaba dispuesto por la mano del Creador para que desde los más hondo de cada uno de los que estábamos allí brotara la alabanza.
Vivimos un día de alegría desbordante, porque pudimos experimentar la misericordia entrañable de nuestro Dios, que nos hizo capaz de salir de nosotros mismos y de nuestras comodidades y poder compartir la Eucaristía. María, nos presentó y ofreció al Pastorcito Divino, como Cordero pascual, como alimento de vida eterna. La unidad que vivimos durante todo el día, brotó de la Eucaristía.
Podemos decir que todo contribuyó a sentirnos Iglesia, a reconocer que no estamos solos; que Dios nos ha llamado a vivir en comunidad, saliendo de nuestros individualismos y compartiendo con nuestros hermanos y que para ello, nos ha dejado a una Madre que desde el Cielo “es consuelo y esperanza de este pueblo que todavía peregrina en la tierra”.
Damos gracias a nuestra Madre, la Virgen del Rocío. Ella nos ha ofrecido la oportunidad espléndida para saborear qué bueno es el Señor y crecer como cristianos.
Aprovechemos esta ocasión que Dios nos ha ofrecido para que dé fruto abundante en todos nosotros.
Olé, olé, olé, olé,
al Rocío yo quiero volver,
a rezarle a la Virgen con fe
con un...
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