¡Bendito sea Dios que tanto nos quiere!
En el marco de la solemnidad del Corpus Christi y con estas palabras de nuestrá Beata Madre Carmen dio comienzo la celebración de la Eucaristía en la que acompañamos a nuestras Hermanas Fe, Margiury y Ana Sofía en su Profesión Temporal.
Una Eucaristía en familia en la que, a pesar de la distancia, sentimos muy cerca a sus padres, hermanos y familiares que no pudieron estar presentes. Y en la que también nos sentimos espiritualmente unidos a las parroquias de nuestras Hermanas.
La Eucaristía dio comienzo con una preciosa monición de entrada que describe fielmente lo que significa para las Hermanas este momento tan importante en sus vidas.
"Con deseo de ser fieles a la llamada que el Señor les hace, han venido al altar, con sus lámparas encendidas, al encuentro de Cristo que las toma para Sí, las consagra y las envía a ir por el mundo a enseñar a los hombres a conocer y amar a Dios, como deseaba nuestra Beata Madre Carmen.
Ellas, fiadas de su Palabra de amor, se acercan al banquete uniendo su vida al sacrificio redentor de Cristo, ofreciéndose con Él, con un amor total, por la salvación del mundo.
A María, la Virgen fiel, modelo de mujer consagrada, le pedimos que la lámpara de la entrega de estas Hermanas no se apague nunca y que su unión con Cristo las mantenga en vela, hasta el encuentro definitivo con su Señor. Junto a Ella, celebramos con gozo esta Eucaristía".
Que así sea...
Nuestra oración y felicitación a las Hermanas.
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