«Mi hija es una santa»
Ya desde adolescente manifestó poseer una especial habilidad para unir voluntades y componer discordias. Su padre decía: «¡Mi hija es una santa!»
Los ahorros de sus gastos superfluos y lo que recababa entre sus familiares todo lo distribuía entre los pobres que visitaba.
Don José Rodríguez Campo, capellán de las Dominicas, la nombra camarera de la Virgen del Rosario de la Iglesia de Santa Catalina.(4)
Don José viene observando ese «algo más», que pone la joven al preparar el altar de la Virgen.
—¿Qué hay, Carmen? ¡Te está quedando precioso! ¿Cómo te la ingenias para disponerlo distinto cada día?
—Es el cariño con que usted lo mira, padre.
Santa Catalina
Iglesia de Santa Catalina.